ANJUMONRA

Publicar nuevo tema   Este tema está cerrado y no puedes editar mensajes o responder

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

ANJUMONRA

Mensaje por SEPI administracion el Vie Oct 31, 2008 10:42 am

SAMANTA

La historia comienza un lunes por la mañana cuando Samanta estaba despertando de su sueño.
Samanta era una joven de 17 años con cabello negro y hasta los hombros, piel clara y tersa, ojos oscuros y con una mirada pensante, de estatura promedio, ni muy gorda ni muy flaca simplemente estaba perfecta.
Abrió los ojos ese día y se dispuso a empezar a vestirse para ir al colegio, se lavó los dientes, se cambió, peinó su cabello y se puso sus lentes.
Ella no era como las demás, unos años atrás ella había perdido a sus padres en un horrible accidente, sus adorados padres se habían despedido de ella en la puerta del colegio y poco tiempo después su celular sonó, al contestar era un policía preguntando por la dueña de ese celular, le dijo que un conductor que conducía ebrio se había estrellado con ellos y que al revisar en el teléfono encontraron un numero guardado con el nombre de “mi chiquita”. Después de eso Samanta empezó a vivir con su abuela, quien no podía caminar, pues estaba en una silla de ruedas; y a pesar de todo siempre le mostraba una suave sonrisa a su amada nievecita.
Samanta ya la había escuchado llorar por las noches, sabia que la enfermedad que no le dejaba caminar pronto la mataría, sin embargo, a su abuela no le importaba morir, sabía que todo lo que había hecho estaba bien y su conciencia estaba tranquila, lloraba por lo que iba a extrañar y también le preocupaba mucho que sería de Samanta cuando le llegue la hora de partir, pero sonreía para no preocupar a Samanta a quien ella tanto amaba con todo su corazón.
Samanta, consciente de todo lo que pasaba, le echaba muchas ganas a todo para salir adelante, ella iba al colegio en las mañanas y por las tardes trabajaba en una pequeña librería cercana a su casa.
Una mañana cuando salió de su casa vio a un muchacho de su edad, ella no sabía lo que le pasaba, a pesar de su madurez ante las cosas y a pesar de que no creía en el amor a primera vista, algo le pasó en ese momento. Aquel muchacho estaba sentado en una jardinera bajo la sombra de un gran árbol, su cabello era lacio y un poco corto, sus ojos eran oscuros y tenía una gran sonrisa. Samanta fijó su mirada en él, cuando de repente llegó su vecino Mark; quien era algo alto y un poco robusto, y desde lo ocurrido con los padres de Samanta siempre estaba con ella, hasta convertirse en su mejor amigo. Era gracioso ver a Mark haciendo cosas que normalmente una chava haría con su mejor amiga pero como a Mark le había tocado ser su mejor amigo, y estaba muy agradecido de tener una amiga como Samanta, aceptaba acompañarla a todos lados, incluso a la estética donde el se sentaba a leer una revista o a nada mas reírse de las bromas que se decían entre ellos.
Al ver de pronto a Mark, Samanta echó un salto y le dijo: “eres una idiota me asustaste”; a lo que Mark le contestó con una suave sonrisa: “si tuviera otra cara que fuera más de tu agrado, solo por ti la usaría”. Samanta echó una pequeña carcajada y empezaron a caminar al colegio.
Durante el camino lo que le llamó la atención a Mark era el echo de que normalmente Samanta no se callaba, pero ese día en particular lo estaba.
“¿Fue ya hace 6 años verdad?” le dijo Mark a Samanta mientras estiraba su mano para tomar la suya y darle un ligero apretón, a lo que Samanta solo asintió con la cabeza.
Mark sabía que lo mejor que podía hacer era no hablarle de nada tonto, sino que solo debía esperar a que ella esté dispuesta a hablar.
“Tengo una idea, fuguémonos, vamos al parque o a tomar un helado”; Samanta aceptó y se fueron al parque, y al llegar al parque vio que aquel joven seguía sentado en el mismo lugar.
Samanta le dijo a Mark la extraña sensación que tenía por ese muchacho, a lo que Mark correspondió con una cara de molesto por unos segundos y le dijo: “no sé que le ves, es uno mas del montón, míralo es un bobo que lleva toda la mañana en el mismo lugar. Seguro que es un perdedor que no hace nada en todo el dia, no te conviene ni hablar con él”.
Ella no lo sabía, pero Mark la quería más de lo que el mismo podía comprender, Samanta nada mas soltó una leve carcajada y se dispuso a contarle como estaban las cosas con su abuela.
Mark que desde ya hacía mucho tiempo ya sospechaba que la abuela de Samanta estaba muy enferma pero no quería sugestionar a Samanta con sus sospechas, sabía que aparte de él, solo tenía a su abuela; y sólo musitó: “ya verás que todo estará bien”, mientras estiraba sus brazos para darle un gran abrazo.
Desde que empezó conversación sobre la abuela de Samanta, ella se estaba reprimiendo para no llorar, sin embargo se conmovió con la acción de Mark y se permitió llorar; así abrazados paso el tiempo hasta que decidieron que era hora de irse del parque e ir a comprar un helado.
Mientras caminaban por la ciudad Mark le dijo a Samanta que si le hablaría a ese chico del parque, una sonrisa brilló en el rostro de Samanta y sus ojos se iluminaron con grandes destellos.
“No necesitas responder, conozco esa mirada”, dijo Mark mientras volteaba a ver su helado. Samanta no comprendía los celos de Mark, ella veía a Mark como un amigo nada más, y de eso estaba muy consciente Mark.
Durante el camino pasaron por una tienda en la que había una caja de música que a Samanta le gustaba desde ya hacía mucho tiempo; pero era muy cara y Mark no la podía comprar. Sin embargo, lo que Samanta no sabía era que Mark se pasaba las horas en el taller de su padre haciéndole una caja similar a la de la tienda.
Pasó el tiempo y fueron a casa de Mark, quien subió a su habitación y bajó una pequeña caja envuelta con un papel de color rojo brillante y con un lazo de color plata.
“Cierra los ojos” le dijo Mark a Samanta. Ella cerró los ojos y Mark puso la caja en sus manos.
“Ahora sí, ábrelos” dijo Mark con una gran emoción, desenvolvió el regalo y vio la caja; que era de color madera, tenía gravadas notas musicales alrededor de la caja, y el nombre SAMANTA en la parte inferior. En la tapa tenía gravados unos pájaros y unos árboles junto con la leyenda:“LO MAS IMPORTANTE PARA MI ESTA EN ESTA CAJA”.
Antes de abrirla Samanta le dijo “gracias de verdad no debiste”, mientras Mark, sin decirle nada, simplemente la veía fijamente con una gran sonrisa.
Samanta se sorprendió al ver que en el interior de la caja había solo un espejo que mostraba su rostro; ella no entendió el mensaje, no entendió que Mark le decía que la quería más que a cualquier otra cosa en el mundo.
Al abrir Samanta la caja, Mark empezó a tararear una canción, y le dijo: “mira, es musical”, a lo que ella nada respondió con una risa, y le dijo: “jajaja, que bobo eres!!”.
Mark le dijo que esa caja siempre sonaría cuando ella la abriera porque él siempre estaría ahí; Y cada vez que ella lo necesitara abriera esa caja. Samanta guardó la caja en su mochila, se despidió del él con un beso en la mejilla y se fue a su casa.
Al llegar a casa estuvo apunto de girar el cerrojo, cuando se le ocurrió mirar al parque para ver si se encontraba aquel joven y, efectivamente, estaba sentado en la misma banca.
Samanta reunió mucho valor, y se decidió a ir a hablar con ese muchacho; al llegar a donde se encontraba aquel muchacho pisó una rama, la cual al romperse produjo un ruido.
“¿Hay alguien ahí?” preguntó el muchacho. Fue entonces cuando notó que aquel joven tenia unas cicatrices que se asomaban detrás de unas gafas oscuras de sol que le tapaban los ojos. El muchacho que había visto toda la mañana resulto estar ciego.
“¿Hay alguien ahí?” volvió a preguntar el muchacho. A lo que respondió Samanta con cierto aire de pena: “Sí, me llamo Samanta. Te quería decir que me llamó la atención verte toda la mañana aquí sentado sólo”.
“Yo me llamo Matius, y me gusta venir a menudo a ordenar mis ideas”, le contestó él con una leve mueca similar a una sonrisa.
Ella se sentó a su lado mientras Mark la observaba por la ventana de su cuarto, Mark solo podía mover su cabeza de un lado a otro aguantándose los celos que sentía. Samanta y Matius hablaron para conocerse mejor, y pesar de que Samanta era una persona muy desconfiada, invitó a Matius a ir a su casa. Tomó a Matius de la mano, y empezaron a caminar guiándolo por la calle; mientras, Mark decía: “¡No lo puedo creer, caray, ese tipo apenas la conoce, no lo puedo creer!”.
“¿Sabes cómo llegar al parque?”, preguntó Samanta; este asintió con la cabeza. “Ahora te diré como llegar a mi casa desde aquí”.
Samanta fue guiando a Matius por lugares donde hubiera cosas que le fueran fáciles de recordar, como árboles, señales de tránsito y cosas así, hasta llegar a su casa.
“¡Buenas tardes Abuela!” gritó samanta mientras atravesaba el lumbral de la puerta. Llevó a Matius hasta donde estaba su abuela, y los presentó.
Después subieron a su habitación, y una vez en ella, se sentaron en la cama a conversar. Samanta le contó lo de sus padres, la enfermedad de su abuela y muchas cosas relacionadas con Mark.
Siguió el turno de Matius, éste le contó que cierto día que estaba en el auto con sus papás cuando tuvieron un accidente, un conductor se estampó del lado derecho del auto en el que estaba sentado él; muchos vidrios salieron despedidos y le cortaron la cara. Se hicieron muchas cirugías para intentar rescatar su vista, pero el daño era muy grave en su córnea, y no habían podido encontrar a un donante.
También le dijo que antes era una persona engreída, sarcástica, y que también pensaba que todos eran menos que él; tenía muchos supuestos amigos y una novia, pero después del accidente sus amigos le dieron la espalda. Algunos lo fueron a visitar al hospital, pero poco apoco se fueron alejando.
Su novia cuando lo veía con la cara cortada, ya no se quería acercar, y aunque ella lo decía en voz baja, él sabía que ella tenía otro, no lo terminaba por lástima. Todo su mundo se borró.
“¡¡¡Ya sé que andas con otro, vete. No me tengas lástima, no sé quién eres, ni sé cómo pude querer a alguien como tú. Eres superficial, no te importo,vete!!!” ,fue lo que Matius le dijo a su novia.
“¿Mira quién habla? ¡¡¡Eres un engreído, siempre lo has sido. Me querías porque tú y yo éramos iguales, pero ya no lo somos; tú estás ciego!!!! ”; Cuando Matius dijo lo que le que había contestado su ex novia, Samanta notó como unas gruesas lágrimas resbalaban debajo de sus gafas oscuras.
“Fue la primera vez que me lo dijeron. Ahí acepte la verdad; estoy ciego”, al decir eso, la voz de Matius se quebraba, pero también se notaba que se resistía a llorar, Samanta se estiró para abrazar a Matius, pero cuando sus brazos lo empezaban a tocar éste le dijo: “No me abraces por que piensas que quiero llorar, ya he llorado lo suficiente. Lloro por el tiempo que perdí con esa clase de personas, perdí tiempo que pude gastar viendo cosas que de verdad importaban y que en verdad quería, no como esas cosas que aún tengo en mi mente”.
Samanta lo abrazó y le dijo “ahora no te abrazo por que se que te estás aguantando las ganas de llorar; te abrazo porque extrañamente lo he querido hacer toda la mañana aunque no comprendía por qué, pero creo que este es el mejor momento para darte ese abrazo”.
Matius soltó una carcajada, después reinó el silencio por unos minutos y el silencio fue roto por el sonido del timbre de la casa. Matius se quedó sentado en la cama mientras Samanta caminaba hacia la puerta. Al llegar a la puerta se percato de que era Mark; abrió la puerta y Mark le dijo “¡vamos al cine a ver una película, me entere que llego la película que querías ver!”.
Samanta cerró la puerta tras de sí, y le explicó que Matius estaba en su habitación. Le contó que era una persona increíble a lo que Mark se molestó mucho, y se dio la vuelta sin decir nada para regresar a su casa. Samanta regresó a su alcoba, donde estaba Matius.
“Era Mark, el amigo que te conté” le dijo Samanta a Matius que estaba acostado en su cama.
“Mark tiene suerte, pase lo que pase siempre le dirás amigo. A mí me hubiera gustado tener una amiga como tú cuando yo aún podía ver, y así poder ver el ser humano tan hermoso dueño de un alma tan magnífica como la tuya”.
Samanta no supo que decirle, solo sonrió a lo que Matius dijo: “bien, ¿te fuiste o no sabes que decir?; soy ciego, ¿lo recuerdas?”.
Samanta solo se echó a reír, comprendió que Matius solo bromeaba.
“Mira lo que me regaló Mark” y dándoselo en las manos le contó que era una caja de música. Matius al abrirla se percató de que no emitía ningún sonido, y dijo: “¡¡bien, ahora soy sordo!!”.
Samanta soltó una carcajada y le comentó la broma de Mark. Matius entendió el mensaje que le quiso dar Mark; también entendió el grabado de la caja y que, para Mark, Samanta era lo más importante.
Matius sonrió al ver que Samanta no había entendido el mensaje y no le dijo nada. Pasaron los minutos, y siguieron hablando para conocerse mejor, pero llegó la hora en que Matius ya se tenía que ir a casa. Llevaba toda la mañana fuera y no quería preocupar a sus padres, así que Samanta lo guió hasta el parque, y Matius se dirigió a su casa mientras ell a lo lejos sólo lo veía mientras se alejaba.
Samanta regreso a su casa y le contó a su abuela con gran alegría cómo era Matius, y de la magnífica persona que era. Su abuela la miraba con una gran alegría, y sin decirle nada, la miró con una sonrisa.
“¿Por qué tienes esa cara Abuela?” le preguntó Samanta sosteniendo una sonrisa. Su abuela le explicó que tenía mucho tiempo que no la veía tan entusiasmada con algo. Entonces Samanta le dijo: “¡y también Mark me regalo una caja de música!”, y corrió a buscarla. Al abrirla su abuela se percató de que la caja no sonaba y le preguntó extrañada el porqué. Samanta le contó la historia, su abuela se echó a reír. “Ay pequeña cuida mucho a Mark por que no hay muchos como él”.

continua en el siguiente mensaje

SEPI administracion
ADMINISTRACION

Cantidad de envíos: 759
SEPIPUNTOS: 160
EVALUAME: 0
Fecha de inscripción: 08/10/2008

Ver perfil de usuario http://sepi.foroactivo.net

Volver arriba Ir abajo

Re: ANJUMONRA

Mensaje por SEPI administracion el Vie Oct 31, 2008 10:42 am

continuacion...

Samanta no entendió lo que dijo su abuela y se fue a su alcoba a charlar con sus amigas para ponerse al corriente con las clases. Así pasaron los días; Matius iba regularmente a ver a Samanta y se convirtieron en grandes amigos mientras que Mark no le gustaba estar donde estaba Matius, porque pensaba que se estaba robando a su amiga. Matius entendía lo que sucedía, y quería darle a entender a Samanta lo que en verdad tenía así a Mark.
Un día que Mark llegaba a casa de Samanta, Matius estaba saliendo y choco con Mark; “¿qué te pasa?, ¿que no ves por dónde caminas?”, a lo que Matius solo sonrió, y le dijo: “¡Ay amigo, aún no has entendido!”. Matius desplegó su bastón y se fue caminando.
Un gran frío recorrió la espalda de Mark, él no sabía que Matius estaba ciego, pero ahora que lo pensaba, tenía mucho sentido. Por eso caminaba de la mano con Samanta, por eso Samanta lo llevaba a todas partes. Ahora el que parecía ciego era él, ciego por los celos, pero aún mas ciego por amor.
De pronto Samanta le habló y lo hizo reaccionar. Mark, que ahora estaba más tranquilo, la invitó a ir a ver una película. El día fue perfecto, película, una guerra de palomitas, hablaron por horas, comieron un helado, etc., Mark se dio cuenta de que las cosas seguían igual, y que Samanta lo seguía queriendo como antes, y así fue aceptando la amistad de Matius.
Un día sonó la puerta de Samanta, era Matius con una mascada: “Ya hemos caminado por el parque, ya hemos hablado de tus amigos, ya hemos hablado de tu familia; pero es hora de que yo te muestre mi mundo, y de que aprendas a ver con algo más que los ojos”.
Samanta se extrañó, sin embargo se puso en los ojos la mascada que le había dado Matius en las manos, Matius la guió por muchos lugares, por algunas calles y parques, haciéndola escuchar diversos sonidos y muchas sensaciones que no había tomado en cuenta nunca.
“Mira presta atención aquí, no pienses en nada solo despeja tu mente” le dijo Matius mientras la soltaba del brazo.
Samanta escucho risas, voces, platicas, etc. pero lo que más le llamo la tensión entre todas esas voces que escucho fue la voz de Mark que estaba digamos pensando en voz alta: “¿cómo le hago? quiero a Samanta, pero ella no se da cuenta”.
Samanta no lo podía creer, esas palabras aunque Mark ya le había dicho que la quería no habían tenido tanto sentido como en ese momento. En la desesperación se quitó la mascada y abrió los ojos. Estaba parada frente a la casa de Mark.
“Mark siempre te dice que te ama y te quiere de muchas maneras pero tu no lo veías. Te quiere más de lo que comprendes, ¡¡solo déjate amar por él!!”; Samanta se quedó petrificada con las palabras de Matius. Le explicó a éste que Mark era su amigo, que era como un hermano y muchas otras cosas, pero un novio o algo así, no. Matius solo sonrió y le dijo: “¡tómalo en cuenta, de verdad te quiere!”.
Samanta caminó a casa mientras Matius se fue al parque un rato, como siempre lo hacía. Se pasó toda la noche pensando en Mark y llegó a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era fingir que no escuchó nada. Muy dentro de ella también existía la duda de si lo quería como algo más que un amigo y no se había nada cuenta de ese hecho tan magnífico.
Así como los días pasaron y Samanta salía con Matius y con Mark, también el problema de su abuela iba en aumento hasta que un día murió. Antes de morir, le dejó todo a Samanta; pero a Matius, quien su abuela le había tomado un gran cariño, le dejó lo más importante. En el testamento la señora le daba a Matius sus córneas.
Cuando Samanta le dio la mala noticia a Matius, lo vio a llorar por primera vez. Lloraba por que ahora si creía que era necesario hacerlo, pero después de que todo se tranquilizó. Samanta le dio la maravillosa noticia: había una oportunidad de que Matius vuelva a ver. Matius se llenó de alegría; una gran esperanza brillaba en sus corazones.
Tanto Samanta, Matius y Mark, que poco a poco, se fue volviendo su amigos, se pusieron muy felices, los trámites para el trasplante empezaron rápidamente; pero había un problema, aún existía la duda sobre el lugar donde se quedaría a vivir Samanta.
Mark habló con sus papás. Les dijo lo que había pasado con Samanta y que no tenia donde vivir, sus padres se conmovieron y aceptaron; sin embargo “¿en donde dormiría Samanta?” , fue la pregunta que se hacían los padres de Mark.
Sabían que Samanta era una buena niña y toda una damita; y no era apropiado de su parte que duerma en la sala. “Dormirá en mi cuarto y yo me iré al sótano, a la vieja cama” replicó Mark.
Sus padres se miraban uno al otro, pero al ver el rostro de seguridad de Mark, sabían que no cambiaría de opinión. “Está bien”, le contestaron sus padres.
Mark se llenó de alegría, y le fue a decir a Samanta que podía vivir en su casa para no estar sola. Puso en renta la casa, y en dos días ya tenía sus cosas en casa de Mark.
La casa de su abuela era muy importante, en sus paredes se guardaban muchos momentos felices. Samanta conoció a Mark en esa casa, muchas navidades con sus padres, tantos ratos felices que pasó con su abuela, y también fue el segundo hogar que ella pudo llamar hogar; pero era hora de un nuevo comienzo.
Se había preparado para el descanso de su abuela, aunque igual fue un golpe muy duro para ella, así como la pérdida de sus padres, pero esta vez era diferente, tenía el apoyo de Mark y de Matius que nunca la dejarían sola.
Samanta se instaló en el cuarto de Mark, y éste bajó al sótano a dormir. Mark le puso como única condición que nunca bajara a su cuarto, por ningún motivo. Eso a Samanta le molestaba, pensaba que Mark era muy grosero por prohibirle eso, pero ella aun no comprendía que Mark nunca jamás haría nada para lastimarla o molestarla.
El tiempo pasó, la amistad de Mark y Samanta cada día era más fuerte, Matius solía visitarlos, decía que ahora era más fácil porque tenía que caminar menos para ir a verlos.
El día por fin llegó, la fecha de la operación ya era en unos días, a Matius lo estaban preparando y Samanta no se alejaba de él. La operación tardó mucho, y Matius tuvo que permanecer unos días en el hospital.
El día que le iban a dar de alta, también le iban a quitar las vendas de los ojos; había pedido a los doctores que lo primero que quería ver era a Samanta.
Cuando le estaban quitando las vendas Samanta ya lo esperaba con un pastel en las manos; y cuando Matius la vio por primera vez, y ella vio como de la cara de Mark cambió, unas lágrimas de felicidad empezaron a brotar de sus ojos. Samanta empezó a llorar y gritaba “¡acabas de volver a nacer, acabas de volver a ver la luz por primera vez!”.
Matius sólo se carcajeaba y sonreía llorando, todo era tan fantástico. Samanta se emocionó mucho; Matius no dejaba de agradecerle a ella, y darle gracias a dios por darle una nueva oportunidad.
Ella salió corriendo a darle la noticia a Mark pero él no estaba, se había ido a su casa a comer, Samanta salio corriendo del hospital llego hasta la casa de Mark y bajó las escaleras del sótano. Estaba tan emocionada que olvidó la condición de Mark, llegó al sótano y vio la cama de Mark.
La emoción se fue por unos momentos, el sótano era algo horrible, la cama de Mark era de metal y el colchón estaba tan viejo que no tenia relleno y los resortes se salían. No tenía ventilador ni nada, la única entrada de luz era una pequeña ventana y su única luz era una pequeña bombilla, su ropa estaba en una caja. Donde Mark no era nada parecido al resto de la casa.
Junto a la cama había una foto con un lindo marco, Samanta recordó esa foto, era una que le regaló a Mark para su cumpleaños. Tomó la foto entre sus manos y comprendió el sacrificio de Mark y el echo de que no quería que ella bajara, no porque le daba pena que viera donde vivía, sino el hecho de que Samanta se sintiera culpable.
En ese momento, algo pasó en el corazón de Samanta, sentía que amaba a Mark con mucha intensidad y comenzó a llorar; no se podía contener y abrazaba la foto con gran emoción, no se explicaba de donde había salido ese sentimiento. Amaba a Mark muchísimo y sólo en eso podía pensar. Ese momento fue interrumpido por la voz de Mark en su espalda.
“Te dije que no bajaras” le dijo Mark mientras se aguantaba para no soltar una lágrima.
“¡¡Te amo Mark. Hasta ahora me doy cuenta, pero la verdad es que te amo. Tiene mucho que te he amado y no me había dado cuenta; en verdad te amo Mark. Hace un tiempo te escuché hablando, y sé que también me querías. Te amo no puedo dejar de decirte, Mark te amo!!”.
En ese momento la cara de Mark cambió rotundamente, le dijo tartamudeando: “!!Samanta te amo yo también, tiene mucho que me estoy aguantando para decirte que te amo. Desde que te vi has sido lo más importante para mí. Te quiero, y te amo, y siempre te amare!!”
Samanta y él se abrazaron y no se querían soltar, pero Samanta recordó lo que le iba a decir: “Matius ve, Matius ve, debes de ir a verlo te quiere ver”.
Salieron corriendo y cuando llegaron al hospital vieron una escena increíblemente hermosa, los padres de Matius lloraban y lo abrazaban; le decían cuanto lo querían, y lo acompañaban mientras cruzaba la puerta del hospital.
“Tú debes de ser Mark, veo que eres mas feo de lo que me imaginaba” dijo Matius jugando con él. “¿Qué? ahora si te lo diré, que me ves?”.
“Ahora ya no te puedo decir siego ahora tengo que pensar otra cosa para decirte”, respondió Mark.
Los tres se fueron riendo, se volvieron los mejores amigos; Samanta y Mark siempre se amaron y se casaron. Matius fue el padrino de la boda, y Mark le presentó a una prima, Melliza.
Samanta y Mark se mudaron a la casa de la abuela y tuvieron hijos, aún viven felizmente casados, aunque ya están grandes.
Matius se casó con Melliza y tuvieron hijos, se dedicó a escribir y está escribiendo esta historia.

“No importa lo mal que sea la historia de nuestras vidas, de nosotros depende si le damos un final feliz”

SEPI administracion
ADMINISTRACION

Cantidad de envíos: 759
SEPIPUNTOS: 160
EVALUAME: 0
Fecha de inscripción: 08/10/2008

Ver perfil de usuario http://sepi.foroactivo.net

Volver arriba Ir abajo

Re: ANJUMONRA

Mensaje por SEPI administracion el Vie Oct 31, 2008 10:43 am

UNA NOCHE QUE SOÑÉ CONTIGO.

Te vi al final de ese pasillo, el contorno de tu cuerpo brillaba como el mismo sol, mis ojos se deslumbraron y me acerque a ti, eras la mujer más hermosa que vi jamás, ni una de las divas de otros mundos se asemejaban a tu belleza y dulzura, cuando mis ojos al fin se acostumbraron a tal brillo te pude ver al fin.
Tus ojos eran hermosos y tus parpados eran sueño lientos y tu rimel te daba una mirada espectacular, tu piel era suave y tersa, tu pelo era largo y negro, tu mirada era profunda como si un millón de cosas pasaran por tu mente.
Verte fue mi despertar de todo lo malo, fue como si todos los malos momentos en mi vida eran pesadillas simplemente de esas que se olvidan dos días después.
Tus rayos de amor rasgaron el techo de mi sufrir y me ayudaron a ver la luz que se colaba por una simple ventana. Sentí que tú eras mi razón de ser feliz. Vi el otro lado de la vida en si, mi vida desde otro punto de vista, me hiciste conocerme a mí, y que tú lo eras todo para mí.
Yo ahí en ese lugar plagado de belleza o al menos así veía el mundo con solo disfrutar de tu presencia, al verte aprendí que todo tiene belleza y que asta lo mas insignificante, tiene un por qué en esta vida.
Con miedo y pena me acerque a ti, tu mirada se desvió a mi y una sonrisa tranquila se dibujo en tus hermosos labios.
Muchas cosas pasaban por mi mente, llegue a pensar que nunca encontraría a alguien como tu, fue amor a primera vista lo que sentí y una extraña sensación me hacia decir que tu sentías lo mismo por mi, eras perfecta para mi, eras toda una dama, eras como mi dulcinea por la cual yo seria capas de luchar contra lo que sea con tal de estar junto a ti, toda tu eras de cuento, como las princesas de los cuentos de Disney que nadie lo nota pero son las personas mas hermosas del mundo. Ya no me podía separar de ti, me habías flechado y solo en ti podía pensar.

Con pena te dije: ― “disculpa mi atrevimiento, pero eres muy hermosa, me podrías dar el privilegio de al menos saber tu nombre”― al ver su rostro me di cuenta de que un nombre era lo de menos en ese momento y simplemente te dije después: ― “sabes no te conozco pero al verte me enamore de ti”― sentí como todo en mi corazón se movía y las heridas de mi pasado ya no estaban ahí, simplemente te pude amar en ese instante y solo tu estabas en mi mente, fue como si todo tuviera un por qué y por más que buscaba todos los por qué, de alguna manera tenían que ver contigo.

Sentí que mi muerte era lo mismo que verte llorar y que tu dolor era mi dolor, y que yo te daría ayuda cuando llores, secaría tus lagrimas con mis manos y te daría besos cuando llores como queriendo beber tu tristeza.
En ese momento estire mi mano y toque la tuya, era tan perfecta, la piel de tus manos, era suave, y al instante sentí como si un rayito de sol se hubiera quedado atrapado entre mis dedos, sentí que tu eras parte de mi, cuando tu ni me habías dicho ni una sola palabra.
Sentí que tu eras la razón del por que tenia que levantarme en las mañanas, que tu eras lo que me faltaba en esta vida, eso que la gente pasa vidas buscando, la perfección, un quinto elemento.
Tú dulzura, tu belleza, tú mirada, toda tú érase un milagro andante.
Te vi como ve un niño al regalo más grande que recibe en su cumpleaños.
Tu persona que tanto tiempo había yo soñado.
En ese momento al fin hablaste tu vos era suave y tierna y lo único que salio de tu boca fue un “te quiero” en ese momento escuche las trompetas de los ángeles retumbar en mi cabeza. Tú eras un regalo que me había dado la vida y no te pensaba dejar ir. Comprendí la vida entera, comprendí que la vida no era difícil si te tenía a mi lado. Comprendí que tú eras para mí y yo era para ti.
En ese momento tú me dijiste que te tenias que irte y yo te sostuve en mis brazos y te dije que no te vallas por que te necesitaba para vivir y tú me dijiste que no te necesitaba que nadie necesita a nadie para seguir adelante, esas sabias palabras yo ya las sabia pero necesitaba que tu me las recuerdes. En ese momento tú decidiste decirme tu nombre y…

En ese momento desperté en mi habitación tome lápiz y papel y conté esta historia, no me sentí triste por que de alguna retorcida forma yo ya sabia que te iba a encontrar.

SEPI administracion
ADMINISTRACION

Cantidad de envíos: 759
SEPIPUNTOS: 160
EVALUAME: 0
Fecha de inscripción: 08/10/2008

Ver perfil de usuario http://sepi.foroactivo.net

Volver arriba Ir abajo

Re: ANJUMONRA

Mensaje por SEPI administracion el Vie Oct 31, 2008 10:43 am

EL PRINCIPE Y SU ESTRELLA

Una vez mientras dormía quería encontrar la cosa mas bonita para podértela regalar, busque entre las rosas, entre los cielos y hasta en el mar azul pero nada me convencía y te quise regalar un cuento, un cuento que hable de todo lo hermoso, de las estrellas, el mar, las rosas y del amor; que son las cosas mas bonitas que te puedo regalar.

Había un príncipe en un reino muy lejano a la orilla del gran mar, que miraba a las estrellas tintineantes sin cesar. Soñaba con bajar una para su alcoba iluminar pero estaba tan lejos que tendría que nadar, bajo las escaleras hasta la puerta llegar para abrirla de par en par.
Cuando por fin por la puerta pudo cruzar vio a una gran estrella que le decía sin parar “ven a buscarme que soy para ti, yo soy solo tuya y de nadie mas” y así el príncipe decidió hasta la orilla llegar y a una vieja barca se subió a navegar, miraba al cielo buscando aquella estrella que el anhelaba alcanzar, el ya la amaba y no la podía olvidar, se metió mar adentro y decidió liberar el regalo que esa noche la vieja barca debía entregar, una docena de rosas en la mar dejar.
Las rosas se fueron alejando y ya no las podía mirar, pero en ese momento la estrella le pudo recordar que a ella tenia que llegar, el príncipe llegó a la estrella y hacia arriba se puso a mirar, en el fondo de la barca recostado se encontró mirando aquella estrella que sabia que no podía alcanzar, lo intentó todo: saltar, brincar, gritar y esperar a que la estrella caiga para en sus brazos para podérsela llevar.
Recostado en la barca miraba a su estrella, y mientras la miraba decía “siempre te amare” la estrella brillaba mostrando su entendimiento.
Un suave susurro llego a los oídos del príncipe, la promesa que tanto soñaba, que la estrella era suya y siempre suya será, y la estrella le demostraba amor, el príncipe cerró los ojos para poder soñar, en un futuro lejano con su estrella estar, y así comprendió que amor como el suyo no podía desaparecer, y así por el momento la admiraba sin cesar.
Durmió por un momento, y soñó con ese preciado momento en el que su estrella y él estaban juntos y nada los podía separar, por que la estrella era suya y suya siempre será.
En su sueño él estaba junto a su estrella en lo alto del cielo demostrando su amor.
Y luego el príncipe despertó y desde el fondo de la barca miraba al cielo con atención y no quería separarse de aquella hermosa estrella que esa noche fue a buscar.
El día llegó y la estrella desapareció así que él regreso a su castillo a descansar. Esa noche la belleza de la estrella lo volvió a llamar y a la mar de nuevo se volvió a adentrar, las noches pasaron y el príncipe envejeció pero la estrella desde lo alto le seguía insistiendo que ella era suya y suya siempre será, el príncipe ya era viejo y ya no podía remar, hasta aquel sitio preciado en el que el amor puedo encontrar, y la suave luz de su estrella lo iluminaba sin cesar.
El príncipe sabía que la estrella lo llamaba por que la estrella era suya y suya siempre será.
El príncipe enfermó, su cuerpo ya no aguantaba más, pidió que al morir lo metieran a esa vieja barca que le hacía recordar las noches con su estrella que lo hacia suspirar, y que la llenaran de rosas rojas para así recordar la primera noche que con ella pudo estar.
El príncipe murió y su petición se cumplió, con una docena de rosas y una vieja barca lo pudieron despedir de aquel muellecito en el que se iba a navegar.
La barca se alejó y su reflejo era imposible divisar; pero en la noche pudieron apreciar dos brillantes estrellas que han pasado juntos toda la eternidad, por que suya era la estrella y suya siempre será.

Espero que este cuento te guste de verdad y comprendas lo que el amor puede provocar, no importa la edad, ni el tiempo, ni la distancia, ni todo lo demás; todo eso se puede vencer y los que se aman siempre terminaran juntos como el príncipe y su estrella que se amaban de verdad.

SEPI administracion
ADMINISTRACION

Cantidad de envíos: 759
SEPIPUNTOS: 160
EVALUAME: 0
Fecha de inscripción: 08/10/2008

Ver perfil de usuario http://sepi.foroactivo.net

Volver arriba Ir abajo

Re: ANJUMONRA

Mensaje por SEPI administracion el Vie Oct 31, 2008 10:43 am

EL SECRETO DE LAS ROSAS.

Juan miro a través de su ventana como lo hacia desde ase mucho tiempo, y en una de esas vistas al parque frente a su casa la vio, Maria era la chava que el soñaba, y el no sabia por que, lejos de pensar nada malo solo se imaginaba sentado junto a ella en aquella pequeña banca junto a la fuente, sabia que eso era algo imposible pero el creía que no hay nada imposible en este mundo y esa simple ilusión lo hacia soñar en cada momento hasta el punto que se paraba todos los días en la ventana para ver a Maria, Maria trabajaba en una tienda frente al parque, en una pequeña tienda de flores de color carmesí, Juan no sabia que hacer tenia tantas ganas de regalarle una rosa ya que desde hace mucho tiempo el sentía gran aprecio por las rosas, ya que las comparaba con lo que para el era lo mas hermoso de este mundo.
Las rosas le recordaban a una mujer, tan frágiles y tan hermosas que si la riegas y la cuidas vivirá mucho tiempo y si no su fragilidad de seda puede desaparecer pero como regalarle unas rosas a alguien que vende rosas, así que por muchos días el iba a la tienda por las mañanas y compraba una rosa la cual la ponía en un hermoso florero, junto a su cama, las cuidaba, y cuando una rosa moría pulverizaba los pétalos y la ponía en el agua de las demás rosas para que se fertilizaran y sus rosas vivieran mas y lo tallos los guardaba con mucho cuidado en un cajón, para él cada una de esas rosas significaba una vez que el había tenido el valor de hablarle aunque sea por un breve instante que para el le era suficiente para continuar viviendo hasta que un día que se asomo por la ventana a la hora en que Maria salía a su descanso ya no la vio, ya no estaba, la tienda estaba serrada el dueño se había suicidado por problemas personales y fue muy grande su sorpresa al encontrar en la puerta de la tienda una rosa que bajo de ella tenia una nota q decía:
"se que estas apunto de leer esto y te quiero decir que te quiero pero nunca tuve el valor de decirte espero que entiendas y perdona si te cause problemas por que tantas rosas que comprabas debían de ser para alguien muy especial. Con mucho amor MARIA".
Juan no podía creer lo que leía y con lagrimas en los ojos corrió a su cuarto a llorar y aventó el jarrón contra la pared y las rosas cayeron al piso aunque el las guardo en un cajón, pero algo le decía q no todo estaba perdido y por un año iba a su ventana todos los días, para ver si aparecía su amada, hasta que un día mágico vio a Maria sentada junto a la banca de la fuente, salio de su cuarto, corriendo bajo las escaleras hasta el parque, la vio y por fin su deseo se cumplió, estaba sentado junto a Maria en aquella banca y junto a ella solo pudo bajar la cabeza, corrió a su casa y le pidió q regresara al otro día a lo cual Maria acepto.
El abrió un cajón en el que estaban los pedazos de aquel hermoso jarrón que el había roto después de leer la carta, con mucho cuidado y durante toda la noche reparo el jarrón, dentro de una cajita estaban los troncos de todas las rosas, y le dijo al otro día a Maria "mira en esta cajita esta mi corazón, Maria al abrirla vio los troncos y al final de la caja estaba un espejo que decía "TE AMO" y antes de que pueda decir nada mas el se levanto para retirarse.
Y Maria lo freno del brazo y le planto un gran beso en los labios Juan no lo podía creer era un mágico momento que el solamente podía soñar al fin con toda su magnificencia Maria era para el y desde eso Juan y Maria están juntos.
Y nada ni nadie los pudo separar jamás.

SEPI administracion
ADMINISTRACION

Cantidad de envíos: 759
SEPIPUNTOS: 160
EVALUAME: 0
Fecha de inscripción: 08/10/2008

Ver perfil de usuario http://sepi.foroactivo.net

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Este tema está cerrado y no puedes editar mensajes o responder
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.